PARA NOSOTROS, SIMPLEMENTE MIGUEL - Emotivo homenaje en el Auditorio Nacional

PARA NOSOTROS, SIMPLEMENTE MIGUEL - Emotivo homenaje en el Auditorio Nacional

¿Qué sería de los valores de la cooperación si fueran un enunciado abstracto, sin referencias vitales? Para nosotros, los que tenemos la dicha de conocer a Miguel Cardozo, la vida fundada en el compromiso cooperativo con la entrañable gente sencilla de nuestros pueblos latinoamericanos, es posible, es real y además es muy buena y querible. 
 
Se encarna en la mirada clara, la determinación firme y la postura moral irreductible de Miguel, que despierta esa confianza sin límites que podemos abrigar solamente ante las personas más íntegras, coherentes y lúcidas.
Miguel es un tremendo ejemplo de liderazgo democrático, desde una visión prospectiva de las realidades profundas, que trascienden lo coyuntural. 
 
Siempre ha sabido transmitírnosla, orientando la acción desde las convicciones y con metas meridianamente claras, que ha sabido siempre compartir, animándonos, impulsándonos.
 
Parte de la escucha atenta de los demás, integrando la riqueza de la diversidad en lugar de imponerse desde la altura de los cargos de decisión. Su autoridad es
fundamentalmente moral, la formal ha sido nada más que la consecuencia natural de su estatura. 
Combina magistralmente en su persona la visión social con la faz empresarial, el negocio al servicio de las personas, síntesis del cooperativismo.
 
Ya en sus búsquedas originales, allá en su Paysandú, lo encontramos inquieto, inserto en causas sociales, sindicales, políticas, todas de raíz popular y democrática, todas reñidas con la dictadura que padecimos pero jamás aceptamos los uruguayos.
 
Miguel es el hombre que timoneó los grandes cambios en el movimiento cooperativo, las mayores articulaciones institucionales, la construcción de experiencias unitarias, la respuesta siempre integradora y superadora, esa que tanto necesitamos. 
 
Presidió a COFAC en el tránsito de Cooperativa de Segundo Grado a la fusión en la Cooperativa Nacional, timoneándola en la dura fase de recuperación de la profunda crisis nacional de 1982, para transformarla en una herramienta financiera al servicio de las pequeñas y medianas economías. 
 
Lideró la constitución de la Mesa Nacional Intercooperativa, desde aquel memorable acto del 25 de agosto de 1984, allá en su suelo sanducero, conduciéndola firmemente a su consolidación en la Confederación Uruguaya de
Entidades Cooperativas, desde cuya presidencia logró involucrar a todas las ramas y federaciones en una única institución representativa. 
 
Integró en representación del movimiento cooperativo la primera Comisión Honoraria del Cooperativismo, en el año 1991, y también participó del proceso de transición entre esta expresión germinal de institucionalidad política pública de promoción, al actual Instituto Nacional del Cooperativismo, de cuyo Directorio ha sido miembro alterno desde sus principios en 2009.
 
Su presencia y guía fueron cruciales para la creación de la Cooperativa de Seguros SURCO, única respuesta privada nacional que surgió en el marco de la desmonopolización de los seguros. Otro tanto podemos decir de la creación de la administradora de fondos de ahorro previsional. 
 
No se conformó con asumir una postura crítica ante una ley que modificó el sistema de previsión social; había que ocupar un espacio abierto para el cooperativismo. Otro tanto ocurrió con la incorporación de los medios de pago electrónico y la irrupción de los cajeros automáticos; vio la necesidad de democratizar su uso, extenderlo por todos los rincones del país, ofreciéndolo desde el movimiento cooperativo, lo que fue posible gracias al nacimiento de CABAL Uruguay, en asociación con nuestro movimiento hermano de Argentina. Presidió la Cámara de Cooperativas de Intermediación Financiera, desde su fundación en 1994.
 
En el plano internacional, ocupó primeramente la vicepresidencia y luego la Presidencia de la Regional de las Américas de la Alianza Cooperativa Internacional, desempeñando la Vicepresidencia de ACI por nuestro Continente entre 1998 y 2002. En ACI Américas 2 también presidió desde su constitución el Comité Regional Bancario (hoy COFIA) y simultáneamente integró el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos.
 
Todo eso y mucho más, pero para nosotros, sigue siendo Miguel, nuestro orgullo, aquel que le hizo decir una vez al visionario Rafael Rius: “Allá en Paysandú encontré un negrito que promete”.Emotivo homenaje en la Sala Adela Reta del Sodre
 
¿Qué sería de los valores de la cooperación si fueran un enunciado abstracto, sin referencias vitales? Para nosotros, los que tenemos la dicha de conocer a Miguel Cardozo, la vida fundada en el compromiso cooperativo con la entrañable gente sencilla de nuestros pueblos latinoamericanos, es posible, es real y además es muy buena y querible. 
 
Se encarna en la mirada clara, la determinación firme y la postura moral irreductible de Miguel, que despierta esa confianza sin límites que podemos abrigar solamente ante las personas más íntegras, coherentes y lúcidas.
Miguel es un tremendo ejemplo de liderazgo democrático, desde una visión prospectiva de las realidades profundas, que trascienden lo coyuntural. 
 
Siempre ha sabido transmitírnosla, orientando la acción desde las convicciones y con metas meridianamente claras, que ha sabido siempre compartir, animándonos, impulsándonos.
 
Parte de la escucha atenta de los demás, integrando la riqueza de la diversidad en lugar de imponerse desde la altura de los cargos de decisión. Su autoridad es
fundamentalmente moral, la formal ha sido nada más que la consecuencia natural de su estatura. 
Combina magistralmente en su persona la visión social con la faz empresarial, el negocio al servicio de las personas, síntesis del cooperativismo.
 
Ya en sus búsquedas originales, allá en su Paysandú, lo encontramos inquieto, inserto en causas sociales, sindicales, políticas, todas de raíz popular y democrática, todas reñidas con la dictadura que padecimos pero jamás aceptamos los uruguayos.
 
Miguel es el hombre que timoneó los grandes cambios en el movimiento cooperativo, las mayores articulaciones institucionales, la construcción de experiencias unitarias, la respuesta siempre integradora y superadora, esa que tanto necesitamos. 
 
Presidió a COFAC en el tránsito de Cooperativa de Segundo Grado a la fusión en la Cooperativa Nacional, timoneándola en la dura fase de recuperación de la profunda crisis nacional de 1982, para transformarla en una herramienta financiera al servicio de las pequeñas y medianas economías. 
 
Lideró la constitución de la Mesa Nacional Intercooperativa, desde aquel memorable acto del 25 de agosto de 1984, allá en su suelo sanducero, conduciéndola firmemente a su consolidación en la Confederación Uruguaya de
Entidades Cooperativas, desde cuya presidencia logró involucrar a todas las ramas y federaciones en una única institución representativa. 
 
Integró en representación del movimiento cooperativo la primera Comisión Honoraria del Cooperativismo, en el año 1991, y también participó del proceso de transición entre esta expresión germinal de institucionalidad política pública de promoción, al actual Instituto Nacional del Cooperativismo, de cuyo Directorio ha sido miembro alterno desde sus principios en 2009.
 
Su presencia y guía fueron cruciales para la creación de la Cooperativa de Seguros SURCO, única respuesta privada nacional que surgió en el marco de la desmonopolización de los seguros. Otro tanto podemos decir de la creación de la administradora de fondos de ahorro previsional. 
 
No se conformó con asumir una postura crítica ante una ley que modificó el sistema de previsión social; había que ocupar un espacio abierto para el cooperativismo. Otro tanto ocurrió con la incorporación de los medios de pago electrónico y la irrupción de los cajeros automáticos; vio la necesidad de democratizar su uso, extenderlo por todos los rincones del país, ofreciéndolo desde el movimiento cooperativo, lo que fue posible gracias al nacimiento de CABAL Uruguay, en asociación con nuestro movimiento hermano de Argentina. Presidió la Cámara de Cooperativas de Intermediación Financiera, desde su fundación en 1994.
 
En el plano internacional, ocupó primeramente la vicepresidencia y luego la Presidencia de la Regional de las Américas de la Alianza Cooperativa Internacional, desempeñando la Vicepresidencia de ACI por nuestro Continente entre 1998 y 2002. En ACI Américas 2 también presidió desde su constitución el Comité Regional Bancario (hoy COFIA) y simultáneamente integró el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos.
 
Todo eso y mucho más, pero para nosotros, sigue siendo Miguel, nuestro orgullo, aquel que le hizo decir una vez al visionario Rafael Rius: “Allá en Paysandú encontré un negrito que promete”.PARA NOSOTROS, SIMPLEMENTE MIGUEL
Emotivo homenaje en la Sala Adela Reta del Sodre
 
¿Qué sería de los valores de la cooperación si fueran un enunciado abstracto, sin referencias vitales? Para nosotros, los que tenemos la dicha de conocer a Miguel Cardozo, la vida fundada en el compromiso cooperativo con la entrañable gente sencilla de nuestros pueblos latinoamericanos, es posible, es real y además es muy buena y querible. 
 
Se encarna en la mirada clara, la determinación firme y la postura moral irreductible de Miguel, que despierta esa confianza sin límites que podemos abrigar solamente ante las personas más íntegras, coherentes y lúcidas.
Miguel es un tremendo ejemplo de liderazgo democrático, desde una visión prospectiva de las realidades profundas, que trascienden lo coyuntural. 
 
Siempre ha sabido transmitírnosla, orientando la acción desde las convicciones y con metas meridianamente claras, que ha sabido siempre compartir, animándonos, impulsándonos.
 
Parte de la escucha atenta de los demás, integrando la riqueza de la diversidad en lugar de imponerse desde la altura de los cargos de decisión. Su autoridad es
fundamentalmente moral, la formal ha sido nada más que la consecuencia natural de su estatura. 
Combina magistralmente en su persona la visión social con la faz empresarial, el negocio al servicio de las personas, síntesis del cooperativismo.
 
Ya en sus búsquedas originales, allá en su Paysandú, lo encontramos inquieto, inserto en causas sociales, sindicales, políticas, todas de raíz popular y democrática, todas reñidas con la dictadura que padecimos pero jamás aceptamos los uruguayos.
 
Miguel es el hombre que timoneó los grandes cambios en el movimiento cooperativo, las mayores articulaciones institucionales, la construcción de experiencias unitarias, la respuesta siempre integradora y superadora, esa que tanto necesitamos. 
 
Presidió a COFAC en el tránsito de Cooperativa de Segundo Grado a la fusión en la Cooperativa Nacional, timoneándola en la dura fase de recuperación de la profunda crisis nacional de 1982, para transformarla en una herramienta financiera al servicio de las pequeñas y medianas economías. 
 
Lideró la constitución de la Mesa Nacional Intercooperativa, desde aquel memorable acto del 25 de agosto de 1984, allá en su suelo sanducero, conduciéndola firmemente a su consolidación en la Confederación Uruguaya de
Entidades Cooperativas, desde cuya presidencia logró involucrar a todas las ramas y federaciones en una única institución representativa. 
 
Integró en representación del movimiento cooperativo la primera Comisión Honoraria del Cooperativismo, en el año 1991, y también participó del proceso de transición entre esta expresión germinal de institucionalidad política pública de promoción, al actual Instituto Nacional del Cooperativismo, de cuyo Directorio ha sido miembro alterno desde sus principios en 2009.
 
Su presencia y guía fueron cruciales para la creación de la Cooperativa de Seguros SURCO, única respuesta privada nacional que surgió en el marco de la desmonopolización de los seguros. Otro tanto podemos decir de la creación de la administradora de fondos de ahorro previsional. 
 
No se conformó con asumir una postura crítica ante una ley que modificó el sistema de previsión social; había que ocupar un espacio abierto para el cooperativismo. Otro tanto ocurrió con la incorporación de los medios de pago electrónico y la irrupción de los cajeros automáticos; vio la necesidad de democratizar su uso, extenderlo por todos los rincones del país, ofreciéndolo desde el movimiento cooperativo, lo que fue posible gracias al nacimiento de CABAL Uruguay, en asociación con nuestro movimiento hermano de Argentina. Presidió la Cámara de Cooperativas de Intermediación Financiera, desde su fundación en 1994.
 
En el plano internacional, ocupó primeramente la vicepresidencia y luego la Presidencia de la Regional de las Américas de la Alianza Cooperativa Internacional, desempeñando la Vicepresidencia de ACI por nuestro Continente entre 1998 y 2002. En ACI Américas 2 también presidió desde su constitución el Comité Regional Bancario (hoy COFIA) y simultáneamente integró el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Bancos Cooperativos.
 
Todo eso y mucho más, pero para nosotros, sigue siendo Miguel, nuestro orgullo, aquel que le hizo decir una vez al visionario Rafael Rius: “Allá en Paysandú encontré un negrito que promete”.PARA NOSOTROS, SIMPLEMENTE MIGUEL
¿Qué sería de los valores de la cooperación si fueran un enunciado abstracto, sin
referencias vitales? Para nosotros, los que tenemos la dicha de conocer a Miguel
Cardozo, la vida fundada en el compromiso cooperativo con la entrañable gente sencilla
de nuestros pueblos latinoamericanos, es posible, es real y además es muy buena y
querible. Se encarna en la mirada clara, la determinación firme y la postura moral
irreductible de Miguel, que despierta esa confianza sin límites que podemos abrigar
solamente ante las personas más íntegras, coherentes y lúcidas.
Miguel es un tremendo ejemplo de liderazgo democrático, desde una visión prospectiva
de las realidades profundas, que trascienden lo coyuntural. Siempre ha sabido
transmitírnosla, orientando la acción desde las convicciones y con metas
meridianamente claras, que ha sabido siempre compartir, animándonos, impulsándonos.
Parte de la escucha atenta de los demás, integrando la riqueza de la diversidad en lugar
de imponerse desde la altura de los cargos de decisión. Su autoridad es
fundamentalmente moral, la formal ha sido nada más que la consecuencia natural de su
estatura. Combina magistralmente en su persona la visión social con la faz empresarial,
el negocio al servicio de las personas, síntesis del cooperativismo.
Ya en sus búsquedas originales, allá en su Paysandú, lo encontramos inquieto, inserto en
causas sociales, sindicales, políticas, todas de raíz popular y democrática, todas reñidas
con la dictadura que padecimos pero jamás aceptamos los uruguayos.
Miguel es el hombre que timoneó los grandes cambios en el movimiento cooperativo,
las mayores articulaciones institucionales, la construcción de experiencias unitarias, la
respuesta siempre integradora y superadora, esa que tanto necesitamos. Presidió a
COFAC en el tránsito de Cooperativa de Segundo Grado a la fusión en la Cooperativa
Nacional, timoneándola en la dura fase de recuperación de la profunda crisis nacional de
1982, para transformarla en una herramienta financiera al servicio de las pequeñas y
medianas economías. Lideró la constitución de la Mesa Nacional Intercooperativa,
desde aquel memorable acto del 25 de agosto de 1984, allá en su suelo sanducero,
conduciéndola firmemente a su consolidación en la Confederación Uruguaya de
Entidades Cooperativas, desde cuya presidencia logró involucrar a todas las ramas y
federaciones en una única institución representativa. Integró en representación del
movimiento cooperativo la primera Comisión Honoraria del Cooperativismo, en el año
1991, y también participó del proceso de transición entre esta expresión germinal de
institucionalidad política pública de promoción, al actual Instituto Nacional del
Cooperativismo, de cuyo Directorio ha sido miembro alterno desde sus principios en
2009. Su presencia y guía fueron cruciales para la creación de la Cooperativa de
Seguros SURCO, única respuesta privada nacional que surgió en el marco de la
desmonopolización de los seguros. Otro tanto podemos decir de la creación de la
administradora de fondos de ahorro previsional. No se conformó con asumir una postura
crítica ante una ley que modificó el sistema de previsión social; había que ocupar un
espacio abierto para el cooperativismo. Otro tanto ocurrió con la incorporación de los
medios de pago electrónico y la irrupción de los cajeros automáticos; vio la necesidad
de democratizar su uso, extenderlo por todos los rincones del país, ofreciéndolo desde el
movimiento cooperativo, lo que fue posible gracias al nacimiento de CABAL Uruguay,
en asociación con nuestro movimiento hermano de Argentina. Presidió la Cámara de
Cooperativas de Intermediación Financiera, desde su fundación en 1994.
En el plano internacional, ocupó primeramente la vicepresidencia y luego la Presidencia
de la Regional de las Américas de la Alianza Cooperativa Internacional, desempeñando
la Vicepresidencia de ACI por nuestro Continente entre 1998 y 2002. En ACI Américas
2
también presidió desde su constitución el Comité Regional Bancario (hoy COFIA) y
simultáneamente integró el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Bancos
Cooperativos.
Todo eso y mucho más, pero para nosotros, sigue siendo Miguel, nuestro orgullo, aquel
que le hizo decir una vez al visionario Rafael Rius: “Allá en Paysandú encontré un
negrito que promete”.PARA NOSOTROS, SIMPLEMENTE MIGUEL
¿Qué sería de los valores de la cooperación si fueran un enunciado abstracto, sin
referencias vitales? Para nosotros, los que tenemos la dicha de conocer a Miguel
Cardozo, la vida fundada en el compromiso cooperativo con la entrañable gente sencilla
de nuestros pueblos latinoamericanos, es posible, es real y además es muy buena y
querible. Se encarna en la mirada clara, la determinación firme y la postura moral
irreductible de Miguel, que despierta esa confianza sin límites que podemos abrigar
solamente ante las personas más íntegras, coherentes y lúcidas.
Miguel es un tremendo ejemplo de liderazgo democrático, desde una visión prospectiva
de las realidades profundas, que trascienden lo coyuntural. Siempre ha sabido
transmitírnosla, orientando la acción desde las convicciones y con metas
meridianamente claras, que ha sabido siempre compartir, animándonos, impulsándonos.
Parte de la escucha atenta de los demás, integrando la riqueza de la diversidad en lugar
de imponerse desde la altura de los cargos de decisión. Su autoridad es
fundamentalmente moral, la formal ha sido nada más que la consecuencia natural de su
estatura. Combina magistralmente en su persona la visión social con la faz empresarial,
el negocio al servicio de las personas, síntesis del cooperativismo.
Ya en sus búsquedas originales, allá en su Paysandú, lo encontramos inquieto, inserto en
causas sociales, sindicales, políticas, todas de raíz popular y democrática, todas reñidas
con la dictadura que padecimos pero jamás aceptamos los uruguayos.
Miguel es el hombre que timoneó los grandes cambios en el movimiento cooperativo,
las mayores articulaciones institucionales, la construcción de experiencias unitarias, la
respuesta siempre integradora y superadora, esa que tanto necesitamos. Presidió a
COFAC en el tránsito de Cooperativa de Segundo Grado a la fusión en la Cooperativa
Nacional, timoneándola en la dura fase de recuperación de la profunda crisis nacional de
1982, para transformarla en una herramienta financiera al servicio de las pequeñas y
medianas economías. Lideró la constitución de la Mesa Nacional Intercooperativa,
desde aquel memorable acto del 25 de agosto de 1984, allá en su suelo sanducero,
conduciéndola firmemente a su consolidación en la Confederación Uruguaya de
Entidades Cooperativas, desde cuya presidencia logró involucrar a todas las ramas y
federaciones en una única institución representativa. Integró en representación del
movimiento cooperativo la primera Comisión Honoraria del Cooperativismo, en el año
1991, y también participó del proceso de transición entre esta expresión germinal de
institucionalidad política pública de promoción, al actual Instituto Nacional del
Cooperativismo, de cuyo Directorio ha sido miembro alterno desde sus principios en
2009. Su presencia y guía fueron cruciales para la creación de la Cooperativa de
Seguros SURCO, única respuesta privada nacional que surgió en el marco de la
desmonopolización de los seguros. Otro tanto podemos decir de la creación de la
administradora de fondos de ahorro previsional. No se conformó con asumir una postura
crítica ante una ley que modificó el sistema de previsión social; había que ocupar un
espacio abierto para el cooperativismo. Otro tanto ocurrió con la incorporación de los
medios de pago electrónico y la irrupción de los cajeros automáticos; vio la necesidad
de democratizar su uso, extenderlo por todos los rincones del país, ofreciéndolo desde el
movimiento cooperativo, lo que fue posible gracias al nacimiento de CABAL Uruguay,
en asociación con nuestro movimiento hermano de Argentina. Presidió la Cámara de
Cooperativas de Intermediación Financiera, desde su fundación en 1994.
En el plano internacional, ocupó primeramente la vicepresidencia y luego la Presidencia
de la Regional de las Américas de la Alianza Cooperativa Internacional, desempeñando
la Vicepresidencia de ACI por nuestro Continente entre 1998 y 2002. En ACI Américas
2
también presidió desde su constitución el Comité Regional Bancario (hoy COFIA) y
simultáneamente integró el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Bancos
Cooperativos.
Todo eso y mucho más, pero para nosotros, sigue siendo Miguel, nuestro orgullo, aquel
que le hizo decir una vez al visionario Rafael Rius: “Allá en Paysandú encontré un
negrito que promete”.PARA NOSOTROS, SIMPLEMENTE MIGUEL
¿Qué sería de los valores de la cooperación si fueran un enunciado abstracto, sin
referencias vitales? Para nosotros, los que tenemos la dicha de conocer a Miguel
Cardozo, la vida fundada en el compromiso cooperativo con la entrañable gente sencilla
de nuestros pueblos latinoamericanos, es posible, es real y además es muy buena y
querible. Se encarna en la mirada clara, la determinación firme y la postura moral
irreductible de Miguel, que despierta esa confianza sin límites que podemos abrigar
solamente ante las personas más íntegras, coherentes y lúcidas.
Miguel es un tremendo ejemplo de liderazgo democrático, desde una visión prospectiva
de las realidades profundas, que trascienden lo coyuntural. Siempre ha sabido
transmitírnosla, orientando la acción desde las convicciones y con metas
meridianamente claras, que ha sabido siempre compartir, animándonos, impulsándonos.
Parte de la escucha atenta de los demás, integrando la riqueza de la diversidad en lugar
de imponerse desde la altura de los cargos de decisión. Su autoridad es
fundamentalmente moral, la formal ha sido nada más que la consecuencia natural de su
estatura. Combina magistralmente en su persona la visión social con la faz empresarial,
el negocio al servicio de las personas, síntesis del cooperativismo.
Ya en sus búsquedas originales, allá en su Paysandú, lo encontramos inquieto, inserto en
causas sociales, sindicales, políticas, todas de raíz popular y democrática, todas reñidas
con la dictadura que padecimos pero jamás aceptamos los uruguayos.
Miguel es el hombre que timoneó los grandes cambios en el movimiento cooperativo,
las mayores articulaciones institucionales, la construcción de experiencias unitarias, la
respuesta siempre integradora y superadora, esa que tanto necesitamos. Presidió a
COFAC en el tránsito de Cooperativa de Segundo Grado a la fusión en la Cooperativa
Nacional, timoneándola en la dura fase de recuperación de la profunda crisis nacional de
1982, para transformarla en una herramienta financiera al servicio de las pequeñas y
medianas economías. Lideró la constitución de la Mesa Nacional Intercooperativa,
desde aquel memorable acto del 25 de agosto de 1984, allá en su suelo sanducero,
conduciéndola firmemente a su consolidación en la Confederación Uruguaya de
Entidades Cooperativas, desde cuya presidencia logró involucrar a todas las ramas y
federaciones en una única institución representativa. Integró en representación del
movimiento cooperativo la primera Comisión Honoraria del Cooperativismo, en el año
1991, y también participó del proceso de transición entre esta expresión germinal de
institucionalidad política pública de promoción, al actual Instituto Nacional del
Cooperativismo, de cuyo Directorio ha sido miembro alterno desde sus principios en
2009. Su presencia y guía fueron cruciales para la creación de la Cooperativa de
Seguros SURCO, única respuesta privada nacional que surgió en el marco de la
desmonopolización de los seguros. Otro tanto podemos decir de la creación de la
administradora de fondos de ahorro previsional. No se conformó con asumir una postura
crítica ante una ley que modificó el sistema de previsión social; había que ocupar un
espacio abierto para el cooperativismo. Otro tanto ocurrió con la incorporación de los
medios de pago electrónico y la irrupción de los cajeros automáticos; vio la necesidad
de democratizar su uso, extenderlo por todos los rincones del país, ofreciéndolo desde el
movimiento cooperativo, lo que fue posible gracias al nacimiento de CABAL Uruguay,
en asociación con nuestro movimiento hermano de Argentina. Presidió la Cámara de
Cooperativas de Intermediación Financiera, desde su fundación en 1994.
En el plano internacional, ocupó primeramente la vicepresidencia y luego la Presidencia
de la Regional de las Américas de la Alianza Cooperativa Internacional, desempeñando
la Vicepresidencia de ACI por nuestro Continente entre 1998 y 2002. En ACI Américas
2
también presidió desde su constitución el Comité Regional Bancario (hoy COFIA) y
simultáneamente integró el Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Bancos
Cooperativos.
Todo eso y mucho más, pero para nosotros, sigue siendo Miguel, nuestro orgullo, aquel
que le hizo decir una vez al visionario Rafael Rius: “Allá en Paysandú encontré un
negrito que promete”.

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